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No estamos pensando en algo difuso, indeterminado, sino más bien en algo, donde el plan y el concepto están incluidos. En los momentos decisivos no sirven mucho planes y conceptos. De ésta manera, atención y movilidad pueden entrar en juego; uno puede actuar cada vez de una forma más creativa y económica. Y si uno percibe esta creatividad económica como una capacidad propia, entonces terminará la parálisis acerca del miedo inconsciente de lo imprevisto. Esta independencia que creció así, transforma conceptos y planes en paisajes, los que forman el ambiente para un obrar convincente.
Las capacidades intuitivas en este sentido, no dependen fundamentalmente del talento, sino de poderlas desarrollar individualmente a través de los ejercicios. En todo el ejercitar, jugar y trabajar… en el hacer en general y en los procesos de la naturaleza - si son sanos - hay un fluir o crecer autónomo que es totalmente diferente al así llamado, correcto, normal o suficiente.
Siempre uno puede trascender de lo normal y correcto; entonces ahí empezará lo esencial.
En este momento hablamos de esta formación como algo convincente: Los niños juegan, así evolucionan y aprenden.
Una condición básica es la seguridad externa . Si nosotros como adultos jugáramos y ejercitáramos también ésta manera curiosa, nos formaríamos no solamente en nosotros mismos, sino también en una renovación cultural, que puede surgir de una vida primaria.
Tengo el profundo deseo de crear un espacio de seguridad y placer para el juego. A través de ejercicios que sean improvisados, libres y guiados en una manera precisa, podemos desarrollar juntos la fuente sorprendente de lo musical. Y es justo ahí donde podremos aprender la diferencia entre el arbitrario y la libertad . "
Pär Ahlbom
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